lunes, 21 de mayo de 2007

La insoportable levedad de Aguinis

"Muchos son los que escriben, pero muy pocos los que piensan"

Schopenhauer

Queda bien empezar con una frase. Mucho más si pertenece a Schopenhauer. Que al pié de la frase se lea "Schopenhauer" otorga mucho más prestigio que si dijera, por ejemplo, "José Narosky" (aunque la frase elegida en esta oportunidad tiene mucho de "naroskiano").

En otras épocas era una virtud, un signo irrefutable de sabiduría, la capacidad de tener a mano de la memoria una frase de un escritor o filósofo importante que resuma en una o dos líneas la idea principal del tema sobre el que se quería versar. Pero en estos tiempos de Internet y Google, cualquier chichipío como yo puede encontrar una frase que venga como anillo al dedo en cuestión de minutos.

Encontré muchas frases de Schopenhauer mucho más sesudas que la que encabeza esta entrada, pero no pude resistir incluirla por lo bien que le "calza" al tema que quiero desarrollar. Accedo al Encarta a buscar la definición de "filósofo" (no es a propósito de Schopenhauer, mucho menos por Narosky, claro) . "Perteneciente o relativo a la filosofía", no me aclara nada. Entonces busco filosofía: "Conjunto de saberes que busca establecer, de manera racional, los principios más generales que organizan y orientan el conocimiento de la realidad, así como el sentido del obrar humano".

Trato de indagar un poco más. "Término derivado del griego, que significa ‘amor por la sabiduría’. Esta definición clásica convierte a la filosofía en una tensión que nunca concluye, en una búsqueda sin término del verdadero conocimiento de la realidad". Esto se pone más interesante.

"Aunque suele afirmarse que todo hombre o mujer es un filósofo, la filosofía ha desarrollado a lo largo de su historia un conjunto de conceptos y métodos que conforman una técnica y una sensibilidad conceptual muy determinada; de ahí que sea necesario destacar el carácter técnico que posee gran parte del trabajo filosófico. Es éste un rasgo que no ha hecho sino aumentar en los dos últimos siglos, cuando el análisis filosófico se ha visto enriquecido con un elevado nivel de complejidad, que exige un conocimiento especializado"

"Es evidente que muchos de los análisis que se realizan en filosofía mantienen una cierta conexión con la sociedad y la época en la que esos análisis se han realizado. Sin embargo, muchos de los problemas filosóficos poseen un carácter general que sobrepasa el marco histórico y social en el que han surgido. Esto es lo que explica, en cierto modo, el carácter intemporal de algunas de las cuestiones filosóficas más relevantes, como es la pregunta por el ser, el sentido del cambio, el concepto de sujeto, la estructura de la trascendencia o el alcance del conocimiento."

Espero que a esta altura todavía me sigan. No se impacienten, ya comienzo a desarrollar el tema. Lo que trato de desentrañar es esa idea que un tipo banal como yo puede tener cuando escucha la palabra "filósofo". Quería ponerle un marco científico-técnico a la idea que se nos presenta: cuando escuchamos la palabra "filósofo" se nos viene a la cabeza un tipo sabio. El filósofo debe estar varios kilómetros más allá del resto de los mortales. Y su temática debería versar sobre cuestiones trascendentes. De otra forma, podríamos llamar "filósofo" a muchos comentaristas de fútbol, críticos de cine, analistas políticos o editores de blogs.

Entonces... ¿alguien me puede explicar cómo puede ser que en todos los programas de televisión se presente a Marcos Aguinis con el pomposo título de "filósofo", mientras él pone cara de Jirafales cuando decía "Dígame licenciado..."? ¿Se han tomado algún tiempo en recorrer sus tan publicitados libros y encontrar UNA idea más o menos interesante o novedosa, que no sea una cita a otro autor?

Sus libros son compendios de lugares comunes, crónicas periodísticas de hechos archiconocidos de los últimos años, apenas cruzados por dos o tres frases del tipo "los argentinos no aprendimos a pasar de la protesta a la propuesta", que sólo un calefón como Bernardo Neustadt puede considerar brillante. Realmente, al tipo no se le cae una idea. ¿Quién lo puso en ese pedestal? ¿Por qué seguimos haciendo tanto culto de la mediocridad? Créanme, hay mucha, pero mucha más filosofía en un cuento de Fontanarrosa que en todos los "ensayos" de este cachafaz.

Me tienta la idea de equipararlo con Narosky, pero no sería justo: Narosky, por lo menos, es más humilde, y no se hace llamar "filósofo".

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